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Ojos de Ventisca [Karim]

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{Privado} Ojos de Ventisca [Karim]

Mensaje por Oren Halestorm el Miér Sep 26, 2012 11:06 pm

¿Quién diría que una sola receta podía dar tanto problema? Bueno, no era exactamente eso ya que el rubio estaba disfrutando de sobremanera sus viajes sin fin de una punta a la otra por los siete reinos. Encontrar el escrito había sido sólo el inicio de una aventura que podía ser tanto su más grande vivencia, como su trágico final. A pesar de eso, el chico gozaba de una especie de suerte escondida de la que muy pocos se daban cuenta, quizás su maestro era el único ser viviente que sabía de aquello. Su inocencia era su mayor debilidad, mas la bondad y el cuidado en su accionar su mayor escudo a manos del destino.
Apenas había podido disfrutar del frío de sus montañas y el silencio casi absoluto del monasterio que el joven monje ya se deleitaba con la visión de los paisajes un poco más cálidos que marcaban la frontera con Lizeorion. Fuese a carreta o a ritmo de sus propios pies, no perdía oportunidad de inspeccionar la vegetación cada vez que podía. Llenaba su olfato de nuevos aromas y entrenaba su tacto a la sensación de nuevas texturas y formas vegetales, anotando y probando toda aquella la cual le informaban era comestible. Comer y beber eran de los pocos lujos que se daba el rubio y posiblemente el único que pudiese costear. Como monje el dinero solo era el justo para los viajes y las monedas necesarias para mantener la barriga llena y por lo tanto el corazón contento. Oren tampoco necesitaba de mucho más, era un chico feliz que hacía todo lo posible por lograr un mundo mejor y al mismo tiempo convertirse en una mejor persona.

La iluminación no era algo fácil de conseguir y de momento sin un camino claro el cual seguir debía de acatar las instrucciones dadas por los maestros quienes estaban más cercanos a la Verdad. La Verdad, palabras que actualmente Oren no les encontraba significado a pesar de mucho intento y esfuerzo que le pusiera, la razón de ellas siempre le eludía. Algunas veces se sentía como un niño pequeño, incapaz de entender y articular las mismas palabras que un adulto, quizás la analogía le iba mejor de lo que él mismo creía. Sin embargo, ojiazul no era alguien capaz de rendirse a la primera o la segunda, como cualquier infante seguiría intentando hasta poder dar los pasos él mismo sin ayuda de nadie. Todo lo que necesitaba era tiempo. Tiempo y alguien que lo sostuviese, que lo contuviera y estuviera a su lado en los tiempos de necesidad. Un amigo. Aislado en las montañas con los monjes le negaba el contacto cercano y prolongado con personas de su misma edad y aunque los maestros eran como su familia, aún no tenía la dicha de llamar a alguien amigo. Y utilizaría solo el masculino porque su impedimento con el sexo opuesto le alejaba de toda posibilidad de tener aquél tipo de relación con una mujer, sin importar su edad. De hecho, su fobia era una traba para cualquier especie de contacto , aún si éste se limitaba a una simple mirada desinteresada.

Su nuevo hogar temporal era la casa de un viejo monje que residía en aquél reino que a primera impresión le resultaba tan extraño. Las grandes construcciones, las discusiones llenas de palabras que parecían sobrar y la cantidad de libros por donde se viere lo tenían anonadado. Le estaba costando entender que la cosas pudiesen cambiar tanto de un reino al otro aunque la belleza natural de Lizeorion aún lo cautivaba. Baldur quien ahora se había convertido en su maestro no tardó en explicarle de algunas reglas básicas en el nuevo reino, el lugar al que debía dirigirse y como -de ninguna manera- podía dejarse ser menos. Si quería ayuda en aquél sitio debía demostrar utilidad y una mente sabia o de otra manera pasarían de él como si fuera basura. Los monjes de Primith eran casi la única excepción al ingreso restringido al reino, mas una vez dentro debía ser capaz de ser uno más o su estancia allí no dudaría mucho. A pesar de todo ello no estaba nervioso, su maestro en el monasterio siempre le decía que con ser uno mismo se llega muy lejos. Las direcciones se le daban muy bien por lo que no tardó en encontrar los invernaderos. Una visión que casi hizo caer su mandíbula al piso, suerte que esta estaba bien pegada a su cabeza. En cuanto se le permitió el ingreso gracias a una recomendación escrita por Baldur, el joven monje iba de planta en planta nombrando toda aquella la cual estuviese bajo su conocimiento, anotando y haciendo dibujos en su -ahora creciente libro- de algunas especies desconocidas para él. Se detuvo en una en particular a la cual miraba sonriente -Iris florentina- O lirio blanco para el común de la gente. Una de las primeras flores que estaban en su libro y que había hallado en las formaciones rocosas al pie de las montañas - Linda, pero no lo que necesito. Lo siento preciosa - siguió con su labor ignorando el pasar de las horas. Allí estaba en su ambiente y area de maestria.
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{Privado} Re: Ojos de Ventisca [Karim]

Mensaje por Karim el Vie Sep 28, 2012 7:52 pm

Día soleado, tensión en el palacio y sin gran cosa que hacer. Era por supuesto algo novedoso para Karim el hecho de tener tiempo libre, considerando que entre sus responsabilidades con la alta clase de Lizeorion, sus clases universitarias y las lecciones con su abuelo no le quedaba sino apenas el tiempo suficiente para dormir y comer. No obstante, se vio sorprendido en un gran sillón escarlata de la sala de estar del palacio, con un libro en las manos pero sin el deseo de leerlo, cosa extraña pues Karim era bien conocido por devorar cuanto texto le pusieran en sus manos.

Se levantó de su asiento, miró la ventana que daba a los jardines y observó fascinado los paisajes que tanto le encantaban de Lizeorion. Apenas y había tenido la oportunidad de salir una vez con su abuelo del reino para una breve visita a Asharot, y sin embargo, a pesar de haber visto cosas maravillosas en ese lugar seguía prefiriendo los esplendorosos paisajes de lo que llamaba su hogar. Entonces, tan de repente como se había dado cuenta de que no tenía nada que hacer, decidió donde aprovechar ese tiempo libre.

Se acomodó en una capa de viaje negra, muy adornada y que le daba un aspecto vistoso y llamativo, pero no lo suficiente. Por ahora daría un paseo tranquilo y no deseaba ninguna imprudencia entre los habitantes del reino, ahora que empezaba a cobrar fama debido a sus apariciones e inicios en la politica Lizeoriana. Rumores ya habían despertado en el corazón de la sociedad, y Karim no estaba dispuesto a aceptar que se crearan más, en especial cuando eran sin fundamento y producto de la hiperactiva imaginación del pueblo.

Dejó una nota, especialmente dirigida a su madre y a su abuelo, pero también para que la viera Remedi Ornleblas, una buena amiga suya (no tanto como Aryana, pero si habían tenido también sus encuentros interesantes) puesto que tampoco era prudente irse así sin más, sin dar aviso del lugar donde se va a estar, en especial si es un lugar que no se frecuenta demasiado. Salió a los jardines y dirigió sus pasos a los establos, donde varios caballos pastaban, sin inmutarse de la aparición del joven. Solo dos de ellos se acercaron a Karim, uno blanco y uno negro, de una majestuosidad impresionante.

Reconoció el joven al caballo negro, pues se tratab de Maní, el caballo de Aryana. Por otro lado, el caballo blanco, que en realidad era una yegua de nombre "Vitani", perteneciente al joven Delois. Montó en el animal y salió al trote, con el viento en la cara, camino a los invernaderos. No los había visitado desde hacía bastante tiempo, pero por alguna razón esta vez se sintió tentado de visitar y observar las numerosas plantas que se cultivaban por Lizeorion. Además, quería alejarse momentáneamente de la realidad para sumergirse en algo en lo absoluto cotidiano.

Al llegar, los guardias lo dejaron entrar sin problemas, y los que allí se encontraban le dedicaron una mirada por demás curiosa. Karim buscó un punto en el cual enfocar su atención, apenado. Nunca había estado acostumbrado a que hablaran de él, pero ahora que se estaba haciendo oficial el hecho de que pronto entraría en el mundo de la política, ya la gente se imaginaba lo que un miembro de los Radiam podría hacer allí. Caminó por entre las rosas, los girasoles y las gardenias, para detenerse frente a una planta que bien recordaba de sus cursos de botanica, la mayoría perdidos en su memoria.

Esa planta en especial la recordaba por que le encantaba, y había varias plantadas en los jardines interiores del palacio. Karim, cuando se despertaba en mitad de la noche y le resultaba imposible volver a dormir, iba a observar aquellas plantas, o mejor dicho a olerlas, porque el "caballero de la noche" su nombre común, solo expedí olor durante las horas nocturnas. Durante aquellos desvelos también había participado en varias bromas y juegos organizados por Aryana. Dio un ligero suspiro y dio un paso atrás para alejarse de las plantas, de forma que pudiera ver más de lo demás, pero tropezó con un hombre que pasaba por allí.

Para su buena suerte, sus reflejos habían mejorado considerablemente desde que había empezado su entrenamiento. Tomó del brazo al joven con el que había tropezado (Pues consiguió verle la cara cuando estaba salvandolo de caer y se dio cuenta de que podría bien tener su edad) y cruzó su pierna izquierda alrededor de la derecha del joven que empezaba a levantarse cuando el joven estuvo a punto de caer de espaldas. Karim se acomodó e hizo lo mismo con el joven que se había encontrado, bastante peculiar y con unos rasgos que delataban que no era del reino. Le dedicó una sonrisa a modo de disculpa, pero no se alejó del lugar...había algo en él que le causaba cierta curiosidad.


- Lo siento mucho, no me he fijado. Espero que no se haya lastimado con mi torpeza.
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{Privado} Re: Ojos de Ventisca [Karim]

Mensaje por Oren Halestorm el Lun Oct 01, 2012 9:32 pm

Lo bueno de aquél viaje no se limitaba en encontrar uno de los ingredientes más importantes de la receta que había hallado anteriormente, sino que tenía el permiso de quedarse unos días para familiarizarse con las costumbres e idiosincrasia Lizeoriana, claro siempre y cuando no hiciera algo que meritara su expulsión. Sin embargo, esa idea no lo tenía nervioso por lo que iba caminando seguro de sí mismo entre las largas filas de vegetación. La cantidad de variedades de plantas le era un hecho asombroso y digno de mención, no cabía duda de que la gente de aquél reino era muy inteligente como para poder establecer las condiciones optimas de cultivo de tantas especies. Normalmente muchas de ellas no proliferarían en invernaderos mas ellos se las habían apañado para que así fuera. El chico se preguntó si sería posible tener una charla con alguien responsable de una obra de tal magnitud mas no le quedó remedio que desechar la idea puesto que el no era más que un joven extranjero que siquiera merecía el título de monje.
Aquella era una particularidad de Oren, había vivido toda su vida en retiro con los monjes, entrenando y aprendiendo de ellos y sin embargo él no se consideraba uno. La percepción que tenía de si mismo era la de un chico que buscaba su lugar en el mundo, teniendo en principal estima y modelo a seguir a aquellos más iluminados. Un joven cuyas habilidades se basaban en la herbología, el dibujo y el canto ¿Cómo ascender espiritualmente en base a eso? Era el misterio de su vida.

Aquella cuestión existencial lo tenía tan ensimismado que notó la otra presencia en el segundo en que la colisión era inevitable. Los entrenamientos y la meditación lo convertían casi en una pared imposible de derrumbar. Palabras y proverbios acerca de las rocas y el agua se le vinieron a la mente una vez más trayendo con ellas los helados recuerdos de sus días en las cataratas de las montañas. Sin embargo, lo estrecho del lugar y el factor sorpresa le hicieron perder el balance. No golpearía el piso de lleno ya fuera por su propia respuesta, la de la otra persona o una combinación de ambas. Levantarse no fue problema alguno y la segunda voz ya estaba disculpándose por lo ocurrido. No había razón, en todo caso el rubio sería el culpable por no estar atento a su camino cuando parte de su trabajo es estar pendiente del entorno- Dejar que te disculpes sería una falta por mi parte cuando la culpa recae totalmente sobre mis hombros. Perdona la irresponsabilidad en mi andar- enseguida extendió la mano al otro joven con una sonrisa- Mi nombre es Oren, soy el aprendiz temporal del Maestro Baldur- El viejo monje era bastante conocido entre los habitantes de aquella ciudad, tanto como la mayoría de los de su tipo que encontraban su hogar en otros reinos a base de los pedidos encarecidos de las personas. Los habitantes de Primith, y más especifico sus monjes, son personas de gran corazón. Poseedores de una misteriosa fuerza con la cual logran la aceptación incluso de los más cerrados habitantes de Lizeorion- Buscaba un ejemplar de tetragonolobus maritimus o diente de dragón amarillo ¿Podría ser que lo has visto? - Explicó y preguntó sin más, feliz de poder hablar con otra persona en un reino desconocido. Exponiendo ciertas cuestiones, Oren era un chico completamente abierto y sincero sin importar quien era la persona que tenía en frente. Incapaz de mentir, el chico nacido en un día de ventisca ponía todo de sí en cada palabra y gesto que hacía. Las mujeres eran la única traba sobre su lengua.

Ahora que prestaba mayor atención de quién tenía en frente pudo notar que el chico posiblemente tendría su edad o quizás un poco menos. La primera impresión que tuvo el joven monje de mirarlo a los ojos era la de "aventura". El pelinegro tenia esa mirada llena de confianza en sí mismo que aclamaba poder llevarse todo el mundo por encima si se lo proponía - ¿Cuál es la misión?- preguntó como si nada en un tono típico entre dos chicos que planean algo en secreto. No había confianza entre ellos mas Oren se atrevía a hablar así sin problema y acomodar el cuello de la camisa del chico para dejarlo como si el choque jamás ocurrió. Son limitadas las veces que tiene contacto con alguien de su edad por lo que cuando lo hace su entusiasmo lo desborda tomándose por sentado algunas cuestiones. Quizás olvidaba el lugar donde estaba y que su atrevimiento podría costarle su permanencia pero la pureza de su corazón no le permitiría actuar de otra forma.
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{Privado} Re: Ojos de Ventisca [Karim]

Mensaje por Karim el Vie Oct 05, 2012 8:11 pm

Examinó con cautela y curiosidad al joven monje. Sin la menor duda era alguien agradable, y no se había equivocado Karim al haberse quedado, pues siempre era grato para él encontrar personas con las que pudiera compartir que no fueran de Lizeorion. Para eso, ya tenía sus compañeros de universidad. No obstante, algo había en el joven Oren que le llamaba la atención, y es que tenía bastante pocos conocidos de su edad (Hombres, porque era más propenso a tener amigas que amigos).

De repente, un nombre salido de sus labios llamó la atención de Karim. El maestro Baldur...era toda una eminencia en Lizeorion, y por supuesto los miembros de la clase alta del reino tenían el honor de estar en su presencia unas cuantas veces al mes. El joven Delois no lo había conocido en persona todavía, pues era aún una presencia muy poco reconocida como para ser merecedor de tal honor, pero si oren era aprendiz de aquel maestro, entonces sin duda que el monje se había metido de lleno con los políticos Lizeorianos. Lo observó con un interés renovado, pues parecían tener más en común de lo que anteriormente se había planteado.


- Ah, el diente de dragón amarillo. Por supuesto que la cultivan en este lugar, si lo desea le puedo mostrar el lugar donde se encuentra. - Ya tenía bien incrustada en el cerebro esa planta, de por si que la había estudiado durante una semana en la clase de herbolaria en la universidad. Antes de que pudiera siquiera ir en busca de la planta que había solicitado el monje, algo lo desconcertó y quedó como paralizado en el puesto. para su buena suerte, las demás personas que se habían congregado por el chico ya se encontraban dispersas y ocupándose de sus propios asuntos. La pregunta tal vez no haya sido gran cosa en si misma, y estuvo a punto de contestarla, pero fue aquel gesto paternal con el cuello de su camisa que hizo resaltar ese recuerdo, quizá uno de los pocos que aún conservaba de su padre, y hasta entonces no se dio cuenta de que Oren le recordaba a Belgarath, a pesar de que en realidad no lo hubiera conocido en realidad. Luego, finalmente, volvió a la realidad.

- La misión es, por ahora, encontrar esa planta y conversar un rato. - Una sonrisa sincera apareció en sus labios y llevó al joven por el invernadero hasta el lugar donde se encontraba lo que estaban buscando. El lugar era simplemente esplendido, y bastante grande, por lo que podrían los dos jóvenes mantener una larga charla durante el trayecto. - ¿Así que eres aprendiz del maestro Baldur? He de suponer que eres de Primith, ¿no? Yo...he oído hablar mucho del maestro, incluso mi abuelo ha intentado hablar con él para ver si me puede entrenar, pero es un hombre muy ocupado y ya tiene un aprendiz, así que me conformaré con convencer a Moshter para que le hagamos una pequeña visita. Por cierto... - Con todo lo que había pasado por su mente, había olvidado casi por completo que no se había presentado, aspecto de pésima educación. - Disculpa mis nada entrenados modales. Soy Karim Delois Radiam, pero puede llamarme simplemente Karim, o puedes llamarme por mi primer nombre, Varden.
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{Privado} Re: Ojos de Ventisca [Karim]

Mensaje por Oren Halestorm el Dom Oct 07, 2012 12:54 am

Desde el momento en que sus ojos azules se posaron sobre el Lizeoriano y obtuvieron una respuesta positiva, no volvieron a apartarse de él. El joven rubio estaba muy acostumbrado a centrar su atención en una cosa, el escuchar a sus maestros, y eso era una práctica que extendía a todo aquél que se encontrase feliz de hablarle. Su sonrisa radiante no daba indicios de querer disminuir, su rostro estaba tan acostumbrado a ella que llegaba a sentir extraño el no sonreír. Oren era como un libro abierto casi todo el tiempo, sus emociones se delataban fácilmente en sus palabras y acciones. Si agregas que le es absolutamente imposible mentir tienes a una de las personas más honestas , puras y libres de mal que has de hallar en los siete reinos.

La juvenil y llena de energía personalidad de Karim no tardó en hacer arder la suya propia. Quería que el otro joven lo guiase hasta el diente de dragón, y si era posible, mostrarle más de las maravillas que se podían encontrar en este reino extranjero. No pudo evitar mirarlo extrañado ante el tono y la forma en que se estaba dirigiendo a su persona, nadie lo trataba de usted en su hogar y mucho menos un chico que podía tranquilamente tener su edad. Las posibilidades que daba eso acerca de Karim eran muchas por lo que con su característica humildad volvió a hablar - Puedes tutearme con absoluta libertad, difícilmente se me puede considerar un monje o algo parecido y claramente no soy ningún adulto con sus años - frunció el ceño simulando un rostro serio y preocupado por muchos asuntos, mas no le era inherente y simplemente estalló en risas mientras comenzaban a trazar el camino hasta la tan buscada planta.

- Las personas creen que los monjes de Primith son personas muy serias que apenas hablan. Por lo general es cierto pero vivir toda una vida junto a ellos te da otra perspectiva, por ejemplo, son excelentes bromistas y narradores de historias-
Oren hablaba con absoluta naturalidad casi como si conociera a Karim más tiempo que solo un par de minutos y no tenía problema alguno en soltar su lengua en lo que preguntases, fuese lo que fuese - He de suponer que el rumor acerca de la inteligencia del pueblo de Lizeorion es verdadera, como dices, soy de Primith- y no le estaba tomando el pelo o jugando con él. El joven monje se veía tan alejado a sí mismo de las nobles personas de su reino o de la iluminación de sus maestros que se consideraba más bien un niño huérfano de toda nacionalidad sólo con el agrado de haber sido acogido entre las personas de Primith.

-El maestro Baldur suele estar ocupado pero jamás negaría su consejo a quien lo pide. Si lo deseas, acércate, la luz esta a disposición de aquellos que la buscan. Muestra un corazón sincero y las puertas se abrirán, los secretos que escapan a nuestra comprensión no son más que niebla en nuestras almas. Habla la Verdad y ascenderás en un verdadero vuelo- Dada la oportunidad de platicar, Oren no paraba. No sólo recitaba acerca de las enseñanza de los monjes sino que inconscientemente ponía mucho de su propia experiencia en cada cosa que decía - No tengo autorización para quedarme en este reino por mucho tiempo, pero si no encuentras al maestro quizás el aprendiz pueda ayudarte - le sonrió para extenderle su mano y estrecharla- Es un gusto conocerte Karim. De necesitar ayuda, no dudes en pedirla. Estoy aquí para ayudar- ¿Cómo se habían invertido los papeles de un momento al otro? Sólo la naturaleza del rubio era capaz de agachar su cabeza y actuar en pos de un bien mayor incluso si el entorno le era completamente desconocido.
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{Privado} Re: Ojos de Ventisca [Karim]

Mensaje por Karim el Mar Oct 09, 2012 5:54 pm

Oren había causado una muy buena primera impresión en el joven Delois y eso, para él, era esencial. Posiblemente, a pesar de que Oren le había explicado que no tenía la posibilidad de quedarse en Lizeorion mucho tiempo, podrían verse luego si es que Karim convencía a Aryana de que dieran un paseo por Primith. Ya se encontraban cerca del lugar donde se encontraba la planta que requerían, cuando se detuvo por un instante, escuchando las sorpresivas palabras de Oren. No estaba acostumbrado a tutear a los hombres, ni siquiera a su propio abuelo, no tanto por respeto como por una falta de confianza. Con Oren no sucedía, sin embargo, que Karim fuera desconfiado y consideró esa sencilla posibilidad.

Lo escuchó con absoluta atención, fascinado por lo que contaba de los monjes de Primith y sus enseñanzas. Al parecer se había topado con alguien bastante sabio y consideró entonces que tal vez el maestro Baldur había encontrado un aprendiz lo suficientemente digno como para enseñarle. Sin embargo, Karim estaba seguro de que, en el tiempo que estuviera Oren en Lizeorion, sucederían más encuentro como aquel, fueran estos predeterminados o simples casualidades del destino.


- No tengo duda de que encontraré ayuda en vuestra persona cada vez que la necesite, así como tu encontraras un apoyo en mi se acaso llegas a solicitarlo. Todo lo que cuentas al respecto de tu reino suena sencillamente maravilloso, y me encantaría visitarlo si alguna vez se me presentase la oportunidad. Por ahora sin embargo, es preferible concentrarme en el presente. - "Y el millón de cosas que aún tengo que hacer" agregó para sí. Ya no demoraban en aminorar la marcha, pues a lo lejos se veía, en el fondo del invernadero, un prado pintado de amarillo con enorme cantidad de ejemplares de las plantas que andaban buscando.

- Hemos llegado. - El lugar era sencillamente hermoso, y a Oren parecía habersele despertado un brillo en los ojos. Karim lo reconoció de inmediato, era aquel brillo que también despertaba en sus propios ojos cuando finalmente tenía en sus manos un libro que había estado buscando por semanas. Admiró en secreto entonces la pasión que tenía el joven Halestorm por las plantas y pensó en la cara que pondría admirando los jardines del palacio donde Karim vivía junto con todos los gobernantes de Lizeorion. Pensó incluso en la posibilidad de haber encontrado un maestro, a pesar de que este solo fuera un aprendiz, y no un maestro en combate, pues a esas alturas ya había comprendido el joven Delois que Oren no era ni sería jamás un guerrero, sino alguien que pudiera adiestrarlo en la parte espiritual, un rubro que tan falta le hacía por entrenar.

- Si deseas sacar un ejemplar, no veo que haya ningún problema, por lo menos no estando conmigo. - Le dedicó una sonrisa sincera, mientras pensaba, además en llamar a uno de los cuidadores y mostrarle su permiso. A veces traía bastantes beneficios formar parte de la alta gama a la que Karim pertenecía, aunque ya no hacía mucho uso de ellos, pues desafortunadamente tenía una reputación que proteger a pesar de que esta recién se estuviera armando. - Oren... ¿Me recuerdas más o menos cuanto tiempo planeas quedarte en Lizeorion? Hay un lugar perfecto al que quizá podría llevarte. Los jardines del palacio tienen especímenes hermosos y bastante exóticos, y la universidad a la que asisto posee un invernadero con otra clase de plantas que no se logran conseguir fácilmente. podría tener acceso a esa área si quieres echarle un vistazo.
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{Privado} Re: Ojos de Ventisca [Karim]

Mensaje por Oren Halestorm el Sáb Oct 13, 2012 12:53 am

Los gestos del joven monje estaban llenos de vida y animo de tal manera que su personalidad parecía florecer junto a la vegetación que los rodeaba. Expresivo por donde se lo mirase utilizaba todo método de comunicación a su alcance para hacer su discurso lo más inteligible posible. Sus manos se movían, su sonrisa no amainaba y el tono cantarín agregaba la inocencia que inundaba su alma. No había ni una mota de maldad, mentira o falsedad en su ser lo que lo convertía en un humano muy accesible y querido, si así lo deseara no le faltarían amigos. De igual manera todas sus cualidades lo hacían el ser más vulnerable. Confiado y poco dispuesto a sospechar de los demás dejaba su corazón expuesto a ser apuñalado de tantas maneras que de desearlo podrían acabar con su existencia en un santiamén. Sólo su fuerza de voluntad era el muro que separaba de la vida y su última destrucción.

Observó el campo de flores más que satisfecho, la visión no era para menos. Todo un viaje sólo para conseguir un ejemplar podía parecer un exceso, pero Oren se sentía más que honrado de hacerlo. Apenas acarició uno de los pétalos de la flor con sumo cariño y cuidado, mas no daba indicio de tomar una para llevársela a casa- Es bueno que lo veas de esa manera, muy pocas personas son las que se detienen a escuchar la Verdad. El caos de la vida diaria y las dificultades de la rutina, hacen muy complicado explicar de las bondades del mundo a las personas. Es bueno saber que existe esa fuerza de voluntad en ti Karim, gracias por escucharme y no dejarme hablando solo- rió levemente, aunque la verdad en sus palabras eran de una inmensa pena. Para ser sinceros, al chico no le alcanzaban los dedos para contar la cantidad de ocasiones en las cuales se había encontrado sólo explicando valores y virtudes luego de ser abandonado por sus oyentes. No todo el mundo estaba dispuesto a escuchar, y muchos menos tenían la capacidad de darle sentido a sus discursos ¿Sería Karim Delois la excepción?

-Perfecto, ahora ya sé donde esta. ¡Misión cumplida! -alzó su pulgar en el aire con una sonrisa - Debo asegurarme de volver aquí el día antes de mi partida y tomar el ejemplar, hacerlo ahora carecería de sentido y posiblemente provocaría que la planta no llegue en condiciones óptimas al monasterio- se quedó pensativo un momento, intentando recordar cuál había sido el plazo establecido. Esperaba no equivocarse en ello o tendrías serios problemas, quizás de momento sería buena idea consultar al maestro Baldur para cerciorarse de eso- Cerca de dos semanas, podría ser más o menos de acuerdo a si el maestro o el reino mismo requiere más de mis servicios-

Lo siguiente que hizo podía considerarse algo repentino, sorpresivo y abusando una confianza inexistente. A pesar de ello, Oren lo hizo de igual manera porque para el joven rubio la confianza era lo primero. Sin darle tiempo a reacción hizo una reverencia para Karim, para luego tomar las dos manos del otro chico y unirlas a las propias y agitar su cabeza en señal de afirmación- No podría estar más encantado de poder acceder a esos lugares. ¡Los cielos testigo! No puedo siquiera imaginarme como han de ser ¿Seguro que no es un problema para ti? Lo último que quiero es ponerte en apuros, y si me preguntas este lugar ya de por sí es increíble- terminó de decir dando una vuelta a 360 grados dando un vistazo al lugar. Y lo era...una construcción de aquellas dimensiones era muy dificil de encontrar en Primith.
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{Privado} Re: Ojos de Ventisca [Karim]

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